En verano, los niñ@s con TEA se desestructuran al perder las rutinas que durante todo el curso escolar les aportan seguridad. Es una etapa dificil en la que mantener la tranquilidad es dificil y mantenerlo ocupados es todo un reto. Acumulan más frustración de la habitual que se suele traducirse en problemas de conducta.

En todos los niñ@s es normal aburrirse y no saber cómo gestionar el tiempo de ocio, pero en el caso de los niñ@s con TEA esta dificultad se incrementa por la alteración en la imaginación y los intereses restringidos.

Debemos tener en cuenta que: «La actividad estereotipada/obsesiva es inversamente proporcional a la actividad funcional», así que la intensidad de los intereses especiales aumentará con el tiempo libre convirtiéndose en un frente de batalla que hay que gestionar de la mejor manera.

Comprendiendo qué función cumplen los intereses especiales.

  • Distracción y ocupación (porque no generan juego espontáneo).
  • Búsqueda repetitiva de sensaciones.
  • Limitar la información del ambiente que les sobrecarga: hipo-hipersensibilidad o ansiedad- desinterés social.

Poniéndonos en su lugar para entender qué les aporta.

  • Estructura, orden y predictibilidad.
  • Autoconfianza.
  • Felicidad y entretenimiento.

Afrontando que existe una dificultad para realizar actividades funcionales por un problema de motivación

  • Controlando el acceso al interés especial previamente y anticipándole al niño la estructura, los tiempos y horarios.

  • Utilizando los intereses especiales como motivación o incluso como premio.

  • Negociando ocio individual y ocio colectivo (actividades que puede realizar sólo, actividades en familia)

  • Si el interés lo permite se puede utilizar como herramienta de socialización, promoviendo actividades con iguales y fomentando tiempos compartidos, por ejemplo, una tarde de videojuegos con un amigo.

  • Ampliar intereses: Proponer alternativas con función parecida u otras alternativas que sean del agrado del niñ@